lunes, 7 de agosto de 2017

Valencia (El Maderero).

El Maderero.
El Maderero o Ganchero en 1859.
Un oficio valenciano muy desaparecido.
Hemeroteca Municipal de Valencia.

El maderero o ganchero era el encargado de guiarlas durante el largo trayecto: un recorrido que se hacía en cuatro meses y en el que participaban varios cientos de ellos por cada carga. Desde la orillas miembros de las cuadrillas gobernaban el avance. La profesión exigía gran fortaleza física, buenas dotes de templanza y mucha firmeza. 

En los desfiladeros por los que corre el Turia, especialmente en los saltos de Chulilla, los gancheros, se descolgaban atados con sogas por gargantas de doscientos metros de altura para dar avance a los troncos bloqueados. Antonio Cavanilles en sus Observaciones da testimonio de estas proezas:

“…es aquel sitio cuando pasa la madera que desde Moya y los montes de Castilla baxa hasta la ciudad de Valencia. No pocas veces se cruzan los maderos por la estrechez del paso; otros se amontonan sobre los que formaron una especie de barrera, siendo entonces preciso que algunos hombres baxen á cortar y quitar estorbos, y hallándose los muros cortados como á pico, solo resta el recurso de las sogas por donde se descuelgan. Practican esta operación arriesgada, y consiguen dar curso á la madera; si bien algunos infelices pagan con la vida, ó arrebatados de la corriente siempre violenta en aquella estrechez, ó heridos de algún madero que se precipita con furia al romper la barrera”  
.
Al llegar a Valencia, los troncos se extraían del agua y se dejaban secar durante cuarenta días. Después se medían, –en palmos valencianos-, y se marcaban. Marcar o marco era la operación mediante la que se asignaba la categoría específica a cada tronco en función de sus medidas: llamábase Tocho al tronco de mayor medida, los siguientes en escala decreciente tomaban los nombres de Mejoría, Sisa, etc. 

El Caballero Regidor o Comisario de Marco, -nombrado por la Ciudad-, tenía plena responsabilidad y poder sobre todos los aspectos relacionados con la llegada, extracción, medida, marcado y venta de los troncos.

Las normas valencianas para marcar eran de tan común uso que en el siglo diecinueve fueron adoptadas por todas las cuencas fluviales españolas.
Texto: Diego Mallén.


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